martes, 17 de diciembre de 2019

Había una vez un Coco

Hace varios años, ya un poquito más de diez, nacía el Taller del Coco. Fue en Enero del 2009 que junto con Javier pensamos que podríamos iniciar un taller para niños y niñas. El primer espacio que nos albergó con muchísimo cariño fue Amonite Bazar Lúdico, Ale Roberts nos permitió usar su juguetería-bazar-lugar de encuentro y tejido de redes, por lo cual estamos enormemente agradecidos. Nos gusta pensar que el taller nació en un espacio que propicia el juego.
Pero poco a poco el espacio nos fue quedando pequeño y decidimos mudarnos a una casa. Entrar a la casa de otro tiene esa calidez que es como estar en una pequeña familia, la casa fue creciendo, modificándose y año a año los niños y niñas que venían al taller iban notando los cambios. Así como la casa crecía, también lo hacían ellos y ellas, y para nuestra sorpresa, año a año, querían seguir viniendo al taller. Lo que más nos gusta del taller (y creemos que a los niños, a las niñas y a los jóvenes también) es que nos divertimos mucho haciéndolo, nos gusta ponernos nuevos desafíos y transitamos el mundo del arte con mucha alegría.
El sábado pasado nos encontramos en el Teatro del Viejo Concejo para ver la última proyección del Taller. Después de pensarlo y pensarlo, decidimos no seguir más con este espacio. Fue el perfecto cierre de una bellísima etapa en todas nuestras vidas, ya que algunos de esos niños y niñas vienen casi desde que nació el taller.
Con mucha alegría y con ánimos de celebrar, agradecemos a todos los que transitaron el Taller del Coco, a las familias que acompañaron y nos permitieron conocer a sus maravillosos hijos e hijas, agradecemos a todas las personas que hemos conocido en este largo recorrido y que nos han invitado a participar en festivales, eventos y un montón de propuestas bellas y locas.
¡Gracias a todos y todas por estos preciosos años! ¡Gracias Coco!

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